En el contexto del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, expresó duras críticas hacia el vicepresidente del país, Edmand Lara, señalándolo por actuar en contra de la estabilidad y gobernabilidad del Estado boliviano.
La relación entre el presidente Rodrigo Paz y su vicepresidente ha estado marcada por la confrontación desde que asumieron sus cargos tras la segunda vuelta electoral. Lara, exmiembro de la policía, se ha definido como una «oposición constructiva» dentro del Ejecutivo, llegando a cuestionar tanto al presidente como al Parlamento, y ha manifestado que solo abandonará su puesto si la ciudadanía decide revocar su mandato.
Aramayo calificó esta situación como un caso único a nivel mundial, donde un vicepresidente adopta una postura opositora dentro del mismo gobierno, alentando a distintos sectores a desafiar la gobernabilidad institucional. Además, resaltó que estas acciones generan fracturas en las estructuras normativas y que Lara no ha mostrado disposición para el diálogo, fundamental para la interacción política.
Por su parte, el ministro destacó el carácter conciliador del presidente Paz, quien, según Aramayo, ha intentado mantener la comunicación y extender la mano para resolver las diferencias, dejando claro que el distanciamiento proviene del vicepresidente y no del mandatario.
Esta tensión persistente entre las dos principales autoridades del Ejecutivo continúa siendo un desafío para la estabilidad política del país


