La jornada de este sábado fue intensa para el contingente de policías y militares que, acompañados por el ministro de Obras Públicas, emprendieron una misión desde La Paz con el objetivo de abrir un corredor humanitario. Sin embargo, su avance se vio obstaculizado en Copata, en la provincia Aroma, donde se encontraron con una feroz resistencia. Los manifestantes respondieron a su llegada con explosiones de dinamita, lo que llevó a las fuerzas del orden a retroceder ante la situación adversa.
Según datos proporcionados por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hasta las 22:00 horas del sábado se registraron 57 puntos de bloqueo en todo el país. La Paz se destacó como el departamento más impactado, con 20 cortes en las rutas, seguido por Cochabamba con 13 bloqueos. Oruro reportó 11 puntos de bloqueo, Potosí 10, y Santa Cruz y Chuquisaca registraron dos y uno respectivamente.
El inicio del recorrido del contingente fue relativamente tranquilo; sin embargo, al llegar a Senkata, la situación se tornó violenta. Manifestantes comenzaron a lanzar piedras y explosivos hacia los efectivos policiales y los vehículos que intentaban avanzar por la carretera. A pesar de los esfuerzos por despejar la vía, utilizando maquinaria pesada para remover escombros, los bloqueadores rápidamente restablecieron sus barricadas en El Alto.
Un minibús que intentó unirse a la caravana sufrió agresiones; fue apedreado y posteriormente se informó que había sido incendiado. La violencia no se limitó solo a los vehículos: un video divulgado por los bloqueadores mostró a un policía retenido contra su voluntad. En este clip, el agente hacía un llamado desesperado a sus superiores, expresando que había sido tomado como rehén y que sus captores exigían la liberación de detenidos bajo amenaza de hacerle daño físico.
Además, un joven que expresó su desacuerdo con los bloqueos fue atacado por quienes impedían el paso. Sufrió heridas graves y tuvo que ser trasladado a un centro médico para recibir atención.
A pesar del ambiente hostil, el contingente logró avanzar hasta Copata, situado aproximadamente a 37 kilómetros de la Ceja de El Alto. En ese punto crítico, comenzaron a escucharse nuevamente las explosiones de dinamita, lo que obligó a las fuerzas del orden a retirarse hacia La Paz. El ministro Zamora compartió su experiencia en medio de esta situación caótica, señalando que había temido por su vida tras haber sufrido dos emboscadas durante la jornada.
Ante este panorama complicado y lleno de tensiones, el Gobierno anunció su intención de establecer diálogos con los sectores que continúan en protesta. Fuentes oficiales confirmaron que ya se habían abierto canales de comunicación con los líderes de estas manifestaciones en un intento por encontrar una solución pacífica al conflicto.


