Lo mas reciente
TED de Potosí analiza en Sala Plena renuncia del alcalde Llally
Gobernación y mineros reforestan 500 hectáreas en Sicaya para preservar el bosque
Viscarra enfrenta resonancia clave que define su futuro en la repesca nacional
Lo más popular
The first day’s journey was through the pink fields
(1346)
realactualidadbolivia@gmail.com
noviembre 21, 2016
Bhutanese Food: 25 Best Dishes To Eat When You’re In Bhutan!
(1277)
realactualidadbolivia@gmail.com
abril 20, 2017
Malaysia bans ‘Despacito’ on state radio, TV due to lyrics
(1274)
realactualidadbolivia@gmail.com
mayo 20, 2017
Red Sox Lineup: Eduardo Rodriguez Activated From DL
(440)
realactualidadbolivia@gmail.com
julio 18, 2016
Facebook video being the top priority of marketers in 2017
(411)
realactualidadbolivia@gmail.com
julio 18, 2016
Stay Connected
+591 602 590 51
contacto@neureal.com.bo
°C
°F
Tue, Feb 10, 2026
TT Ads
Inicio
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Local
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Nacional
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Internacional
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Deportes
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Tecnología
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Viajes
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Medio Ambiente
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Cultura
La sala de cine permanece en penumbra y silencio absoluto, con todas las butacas ocupadas. En la pantalla, una mujer quebrantada y abatida repite como un mantra que para los ateos, rezar significa enfrentar la desesperación. Al cerrar los ojos, me veo reflejada en esa escena, recordando un momento de mi vida en el que también me sentí rendida y suplicante. La proyección termina y regreso a la realidad, ya no estoy en mi habitación desordenada, sino en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se presenta fuera de competición la película “Sentimental Value” (Valor sentimental). Esta obra, que tuvo un paso triunfal por el Festival de Cannes al obtener el Gran Premio del Jurado, confirma la devoción que profeso por el cine, un dios pagano que me acompaña aún sin necesidad de rezos. Joachim Trier, director danés reconocido por su habilidad para capturar la intimidad del dolor y las fracturas en las relaciones amorosas, vuelve a demostrar su talento en “Sentimental Value” (2025). En esta ocasión, profundiza en la huella imborrable que dejan los padres en sus hijos, independientemente de su presencia o ausencia, a lo largo de dos horas y cuarto de metraje. La película, disponible en cines de Bolivia, aborda temas como la depresión, la ruptura familiar y el silencio como medio de comunicación, a través de la historia de Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Gustav, un director de cine narcisista en decadencia, ve en la muerte de su exesposa la oportunidad de recomponer la relación con sus hijas, a quienes abandonó en la infancia para dedicarse a su carrera. Nora encarna ese abandono: una actriz de teatro en crisis, marcada por ataques de pánico que la paralizan, relaciones amorosas inestables y una tristeza profunda que Renate Reinsve plasma con gran intensidad en su expresión. Por otro lado, Agnes representa la estabilidad: académica con una vida familiar convencional, un esposo afectuoso y un hijo. Trier exhibe la compleja relación entre ambas hermanas, una que aprendió a convivir con la ausencia y otra que creció acompañada, destacando el valor de la fraternidad. El conflicto central surge cuando Gustav le propone a Nora protagonizar su nueva película, cuyo escenario principal es la casa donde vivieron su madre y sus hijas. El padre, incapaz de asumir sus errores, manipula el anhelo de la hija por crecer como actriz. La casa, con sus grietas, funciona como metáfora de la relación fracturada entre padre e hija y como testigo de las dinámicas familiares. Al rechazar Nora la propuesta, enfrentada al dolor por la pérdida de su madre y la presión del retorno paterno, Gustav recurre a la actriz estadounidense Rachel Kemp (Elle Fanning) para interpretar a su hija. Stellan Skarsgård encarna a un padre carismático y manipulador, hábil para convencer a su entorno pero paralizado ante las críticas. Las interpretaciones del elenco han recibido elogios en diversas premiaciones, incluso en Hollywood, donde los relatos íntimos y pausados suelen competir con producciones más espectaculares. Los cuatro actores principales han sido considerados en candidaturas al Oscar, destacando la profundidad y autenticidad de sus actuaciones. A lo largo de la película, Trier plantea la desesperación como un motor que impulsa a nuevas experiencias. La muestra como una sombra que empuja hacia el vacío, que obliga a tocar fondo para luego buscar el camino hacia arriba, sin certezas sobre el destino. Sin embargo, también revela esos momentos fugaces de alegría que permiten continuar a pesar de las decepciones. Uno de esos instantes fue vivir la experiencia en San Sebastián, compartiendo una sala de cine con otros apasionados, mientras Trier dedica breves escenas a las risas y a la absurdidad humana cuando intentamos reparar lo que no sabemos cómo arreglar. “Sentimental Value” no solo narra la reconciliación entre un padre y su hija a través del cine, sino que refleja a todos aquellos que, con cicatrices profundas, descubren que rezar también puede ser un acto para los que no creen en dios
Category: Muy Interesante
Home
Muy Interesante
NeurealComunicacion
febrero 1, 2026
5 min read
7
Autor boliviano impulsa novela Valor sentimental que aborda la desesperación
NeurealComunicacion
enero 21, 2026
3 min read
5
Expertos revelan hallazgo de posibles rastros de ADN de Leonardo da Vinci en Italia
NeurealComunicacion
enero 15, 2026
2 min read
5
Netflix HBO Max Amazon Prime y Disney Plus anuncian cinco estrenos destacados para esta semana
NeurealComunicacion
enero 5, 2026
5 min read
23
James Cameron confirma que Avatar 3 mantiene su estilo innovador y visual en Hollywood
NeurealComunicacion
diciembre 30, 2025
2 min read
27
Expertos anuncian tendencias económicas y sociales para Bolivia en el Año del Caballo de Fuego 2026
NeurealComunicacion
diciembre 29, 2025
5 min read
33
Iron Maiden celebra 50 años y confirma su legado en el heavy metal mundial
NeurealComunicacion
diciembre 28, 2025
2 min read
41
La Estación Espacial Internacional celebra 25 años en órbita con logros científicos clave
NeurealComunicacion
diciembre 9, 2025
3 min read
21
Astrofísico boliviano explica acercamiento del cometa interestelar 3I Atlas a la Tierra
NeurealComunicacion
noviembre 25, 2025
3 min read
37
Bolivia gana seis premios y lidera la Robomatrix Continental Junior en Argentina
NeurealComunicacion
noviembre 4, 2025
12 min read
73
Reúso y relleno alternativas para reducir plásticos desechables impacto ambiental
1
2
Next
Lo mas visto
The first day’s journey was through the pink fields
(1346)
realactualidadbolivia@gmail.com
noviembre 21, 2016
Bhutanese Food: 25 Best Dishes To Eat When You’re In Bhutan!
(1277)
realactualidadbolivia@gmail.com
abril 20, 2017
Malaysia bans ‘Despacito’ on state radio, TV due to lyrics
(1274)
realactualidadbolivia@gmail.com
mayo 20, 2017
Red Sox Lineup: Eduardo Rodriguez Activated From DL
(440)
realactualidadbolivia@gmail.com
julio 18, 2016
Facebook video being the top priority of marketers in 2017
(411)
realactualidadbolivia@gmail.com
julio 18, 2016
Boletín Informativo
Clima
Tarija
nubes dispersas
28
℃
28º - 17º
humidity:
44%
wind:
6 km/h
28
℃
Mié
27
℃
Jue
25
℃
Vie
23
℃
Sáb
23
℃
Dom
24
℃
Lun
Comentarios Recientes
Hello world!
A WordPress Commenter
26 May 2025
Pic of the week: Sunset at margate beach
Eftakher Alam
16 Jul 2017
The first day’s journey was through the pink fields
trendymag
11 Jul 2017
The first day’s journey was through the pink fields
trendymag
11 Jul 2017
The first day’s journey was through the pink fields
trendymag
11 Jul 2017
Comentarios Recientes
Hello world!
Pic of the week: Sunset at margate beach
The first day’s journey was through the pink fields
The first day’s journey was through the pink fields
The first day’s journey was through the pink fields